sábado, 8 de octubre de 2011

Resolución: absuelto

No quiero ser
el hijo de un profeta.
No quiero ser
el amigo de un valiente.
Tampoco quiero ser
un soldado desconocido.
Sería, a lo mejor, un cobarde,
un irracional,
una rata desagradecida.


No quiero ser
pariente de los hombres:


Ustedes, humanos,
y sus sonámbulas lenguas
y pesados cerebros,
no paran de hablar
de los paraísos divinos.
Yo no los quiero
Quiero ser amigo
de mí mismo,
porque al menos soy bueno:
no sé hacer
perder el tiempo a los demás.


En mi tierra musulmana,
allá, donde las noches inspiran miedo,
y el sol quema sin piedad,
mi madre me dijo:
"Hijo, somos esclavos del pasado".


Lamentablemente,
mi madre me asustó.



Chejdan Mahmud. Sahara Occidental, 1972

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