sábado, 22 de octubre de 2011

HUBO UN TIEMPO

Hubo un tiempo
en que yo rechazaba a mi prójimo
si su religión no era como la mía.
Ahora, mi corazón se ha convertido
en el receptáculo de todas las formas religiosas:
es pradera de las gacelas y claustro de monjes cristianos,
templo de ídolos y kaaba de peregrinos,
Tablas de la Ley y pliegos del Qorán,
porque profeso la religión del Amor
y voy adonde quiera que vaya su cabalgadura,
pues el Amor es mi credo y mi fe.

Ibn ´Arabi. (Siglo XIII)
Traducido por Emilio Galindo

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