lunes, 15 de junio de 2015

Despedazada por el viento.

No vine a esperar
ni a desesperar
ni a medrar en un huerto caníbal
ni a mirar cómo se deshojan las
sombras
sin rozarlas.

Vine a planear sobre selvas
y a convertirme en lluvia,
vine a ser despedazada por el
viento.

No me llamaron
para ejercer de juez.

Vine a ser construida
por la aguja del tiempo,
vine por la luna, la lumbre, la danza,
he venido a avivar
la hoguera
de lo eterno e incierto.

No vine a tener,
ni a ser.

Déborah Puig-Pey Stiefel.

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