domingo, 5 de mayo de 2013

CUANDO LOS OJOS SE ENCUENTRAN

   Pasó tiempo antes de que se volviera hacia mí y nuestros ojos se encontraran. Cuando una sonrisa iluminó sus rasgos, corrí a su lado y le dije:

   -Acepta que te acompañe.

   -¿Qué te impulsa a ello? -me preguntó, a lo que respondí tras un momento de duda:

   -Estoy cansado del mundo. Deseo huir de él.

   Ella dijo con claridad:

   -El amor del mundo es el núcleo de nuestra hermandad, y nuestro enemigo es la huida.

   Y sentí que salía de la estación de la perplejidad.


    Naghib Mahfuz.

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