Auschwitz 2012.
Fotografía de Rosa M. Sáenz García.
"Teníamos que avanzar completamente desnudos: hombres, mujeres y niños. La bailarina, todavía con el traje de baño puesto, caminaba a mi lado. Era la única que no se había desvestido. Un SS, que parecía ser el comandante de los guardias, se acercó a ella tranquilamente: "Preciosa, quítate el traje", mientras se acercaba más y más a ella. De repente, con un rápido movimiento, ella le cogió la pistola y le disparó un tiro. Después, retrocedió tres pasos y disparó a los SS que corrían por todas partes. Se reservó la última bala para sí misma. Cayó al suelo. El pánico era extraordinario. Oíamos gritos y disparos en todas las direcciones. No podíamos correr porque estábamos desnudas y no conocíamos el campo. Yo estaba de pie al lado de la heroína muerta y no sabía que hacer. De repente, sentí que alguien me cogía de la mano y me tiraba un vestido. Entonces, me empujó, me llevó a una puerta y finalmente me dejó aquí. Era un soldado alemán. No me dijo ni una sola palabra. "Ésta era la historia de la joven francesa, que escuchamos como si fuese música celestial. - Así es como se muere- dijo Magda."
Sara Nomberg-Przytyk.
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