sábado, 30 de abril de 2011

Cañón adentro

De nacimiento volátil

Sigo el camino del esternón,
busco el orígen de la sed,
voy al fondo de un cañón de paredes plateadas,
sólidas merced al tiempo,
movedizas cuando el aluvión,
cuando la infancia, era glacial.

Colecto las raicillas del pensamiento.
Las cargo a mi espalda erosionada
junto al agreste olvido que cae de mí.

Le asoman,
desde pequeñas cuevas,
los indicios del dolor;
veloces burlan las miradas
y vuelven a ocultarse en la piel del cañón.

Inscritas en las paredes,
las coordenadas indescifrables
del rayo prehistórico
que formó mi faz.
Tiempo de la hondura,
tiempo sin sílaba,
cuando soy sólo un sonido
en tránsito a la fatiga.

Busco un manantial
que bañe la pregunta adherida a mi historia.
Busco la vida recién nacida
y hallo la sed.

Sigo la senda del esternón.

Angye Gaona.
Poetisa colombiana, en el 2001 coordinó la Exposición Internacional de Poesía Experimental, dentro del Festival Internacional de Poesía de Medellín. Lleva meses encarcelada.

miércoles, 27 de abril de 2011

Sobre el cuerpo

Un individuo efímero, en una sociedad efímera, en un planeta efímero, en un sistema solar efímero, puede así vivir "entre bienes inmortales" (Epicuro). Eso es difícil, sin duda. Todo en la vida nos empuja hacia la nada: hacia el infortunio. Si únicamente el pensamiento especulativo debiera conducirnos a lo eterno, quizá ya hubiéramos renunciado. Pero hay momentos en la vida de cada uno (¿de cada uno?) en los que, en el recodo de una música o al doblar la esquina en un paseo, la paz de una meditación o el silencio de un amor, "sentimos y experimentamos- como dice Spinoza- que somos eternos". Tales momentos nunca constituirán la totalidad de nuestra vida (nunca seremos totalmente sabios), pero podemos multiplicarlos, dilatarlos: hacer que dure lo eterno. Y luego el arte, que nos muestra (contemplemos a Vermeer o a Corot, escuchemos a Mozart o a Schubert...) que cada instante es eterno, o puede serlo, también nos ayuda. También Proust muestra, quizá mejor que nadie, cómo tres árboles, un seto de espinos blancos, un recuerdo o un pequeño fragmento de pared amarilla, pueden "liberarnos del orden del tiempo" y, por tanto, liberarnos de nosotros mismos, al proporcionar a quien los sabe percibir la sensación gozosa ("un goce semejante a una certeza y suficiente, sin necesidad de pruebas, para que la muerte me fuera indiferente") de su eternidad.

André Comte-Sponville. Tomado de "Sobre el cuerpo".

lunes, 25 de abril de 2011

"El enemigo es tonto: se cree que nosotros somos el enemigo, ¡cuando el enemigo es él¡ Cuando lo vuelvo a pensar me entra la risa...".

Pierre Desprogres.

domingo, 24 de abril de 2011

"El árbol al lado de mi taller, ése es mi maestro".
Gaudí.
"La vida es como una serpiente. Si la pisas o si la agarras te muerde. Si la dejas seguir su camino nunca te engañará."

De la tradición oral india norteamericana.

viernes, 22 de abril de 2011

En la medida en que nuestro entorno, a la vez natural y artificial, es todavía significante para nosotros, nosotros somos todavía "mentalidad primitiva"; pero en la medida en que la vida ha perdido su significado para nosotros, se pretende que nosotros "hemos progresado".

A.K. Coomaraswany.
"Ni burkas ni capirotes."