Cuando el espíritu, fuerza inmanente en los hombres, desfallece y se muestra impotente para seguir manteniendo la cohesión y la unidad de estructura en el organismo social, la cohesión y la unidad son producidas a él. Esta fuerza, en cuanto se origina fuera del pueblo y de los hombres que lo forman, aparece desde el principio como algo contrario a su naturaleza. Es, por esencia, algo artificioso, antinatural, violento. A los originarios vínculos humanos que integraban la comunidad se sustituye una relación totalmente distinta: la coacción (legal, económica, ideológica, etc..) El Pueblo degenera en Estado. La sociedad abierta se transforma (por un desfallecimiento del élan vital, diríamos) en sociedad cerrada. "Donde no hay espíritu y disciplina interna, interviene la violencia externa, la reglamentación y el Estado. Donde hay espíritu hay sociedad. Donde no hay espíritu se impone el Estado. El Estado es la sustitución del espíritu."
Angel Capelletti. Gustav Landauder.
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