lunes, 6 de abril de 2015

PERDER LA CABEZA

Si pudiéramos un día,
un día tan solo,
perder la cabeza
y entregarnos a una noche sin tregua,
olvidaríamos para siempre
este dolor de siglos
que nos va dejando desnudos,
sin más prenda que una piel repleta de sueños
y leyendas en desuso.

Aniquiladora.

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