De tus fatuas liturgias de onegé
qué solitario discurso te queda
hermosos tus taichís y qué enérgicos
tus pensamientos de último derecho
genuinamente humanos
y al final tu última cena pandesoja
y mentapoleo que es tu sangre derramada
feliz tu evangélica despensa
y tu aséptica cocina
como un polvo democrático
arriba pues la última demagogia
el rojo profiláctico de tus besos
arriba la aromaterapia y el quieromasaje
la diosa homeopatía
orgulloso el que al aroma de tus velas
y al sonido de tus mantras
no presienta la estudiada disidencia
de tu culo intacto.
María Eloy-García. Oda a una generación de solteras.
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