domingo, 1 de febrero de 2015

Temo a la persona de pocas palabras.
Temo a la persona silenciosa.
Al sermoneador, lo puedo aguantar;
al charlatán, lo puedo entretener.

Pero con quien cavila
mientras el resto no deja de parlotear,
con esta persona soy cautelosa.
Temo que sea una gran persona.

Emily Dickinson. "El viento comenzó a mecer la hierba".

No hay comentarios:

Publicar un comentario