desde la altiva luz a las tinieblas,
desde el más suave de los tiernos tallos
hasta la más ardiente de las rocas.
A tí, que siendo guía entre las sombras,
sabes romper en flores el invierno.
Y guardando la llave de lo oculto
en tí contienes todas las respuestas.
A tí, que conoces los limites de la selva
y la más alta cumbre de lo hermoso
y de lo más oscuro, la más oculta puerta.
A tí, la más alada de las diosas,
te imploro que ilumines mi destino:
que sea flor y hoja, agua, fuego y roca...
María Sanguesa.
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