para que mi boca
no se endurezca
y para que mis mandíbulas
no se vuelvan como las pesadas puertas
de una caja fuerte de hierro,
de manera que mi vida
no pueda llamarse pre-muerte.
Como un periódico
pegado a una verja por el viento,
así mi alma se pega a mí.
Si el viento para, mi alma caerá.
Yehuda Amichai.
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