viernes, 28 de enero de 2011

Lecho

Voy hacia ti bajo los pasos de un árbol para responder como el descenso de un río extraviado y ser viajero culpable. Voy ungida a la torre del orgullo y de la náusea y por mi deseo de que seas puerto en mitad de la noche. No temas, mientras caes en el lecho recibiré tu cabeza entre la barca de mis manos para perfeccionar la profanación del agua y librarnos de la aflicción.
Voy hacia ti como una nube arrojada sobre un vacío y una casida. Te recibiré, no temas, para que precipites tu sol en la oscuridad y te beneficie el alimento del perezoso. Única, sin saber que sigue, para ser tu pirata vigilante y el jinete; leona que quiere ser devorada como un tesoro que acepta ser saqueado, joven que escapa de la cárcel de su piel para ser la cárcel en el lecho.

Yumana Haddad.
De: No he pecado bastante.

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